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jueves, 29 de agosto de 2013

Cuento

Me colguè jugando al pinball en un bar de esos de paso, faroleros, que tienen de esas cosas. Mi amigo, medio loco, decìa que estabamos jugando al paintball, y cada tanto se reía porque se confundía, porque lo repetía haciendo el chiste, porque se confundió o porque se confundía, o todas; porque lo repitió mil veces. Más tarde me manché el borde de la remera con ketchup. "Perdiste" dijo, me miró un segundo eterno con los ojitos chiquitos como si yo hubiera hecho lo más gracioso y lo más lindo del mundo. Empezó a reírse. Lo perdí. No paraba de reírse. Todas. Se ahogó, volvió, se quedó sin aire. Dijo "Ah" inspirando, y también interminables "Nonononononó..." cada vez más agudos con intervalos regulares para inahalar. 
Era un bar de terminal y se hacía de día, afuera el pasto estaba mojado. Inundaba esa sensación de desesperación ante el cansancio que algunas madrugadas nos recuerdan por qué en general se duerme la noche. 
Fin.

viernes, 25 de enero de 2013

Vasta

basta carnada de ponerte en mi frente
basta sonrisa de sonreirte sola
basta sangre de irrigar
tan
.
Ojos no se muevan tanto y tan profundo, claveles
basta 
colmillo
no te pavonees en tu lustre

pero las lenguas dicen, 
si no es ahora no es nunca, 
y si nosotros inventamos el hambre 
tampoco existe la gula.

sábado, 12 de marzo de 2011

O

Trenzo arándanos en tu cara
y los pincho uno a uno con agujas de bordar
En medio del iris se hunde, violeta
con zumo espumoso y virulento
resbala la piel por tu mejilla
y la tragás,
como una lágrima